Revista ANPE Nacional nº 611
A PIE DE AULA 28 ANPE 611 A menudo durante las sesiones de “gimnasia” las niñas y los niños se desahogan: corren, saltan y a veces gritan. Ocurre que en algunos centros a la maestra de Educación Física se la ha relegado a usar el patio trasero porque allí si los niños gritan no molestan . Es fácil notar algún recelo inoportuno hacia esta asignatura porque durante las sesiones parece que los alum- nos hacen lo que les da la gana a ojos de quien pueda estar mirando lo que pasa en el patio. Sentirse observado es incómodo y el profesor de EF tiene que hacer un esfuerzo psicológico adicional para que esta percep- ción no condicione sus sesiones. En ese sentido, dicha quimera está llevando a bastantes profe- sores a recurrir a la estrategia de sentarse en el centro del patio con los alumnos en círculo, sobre 15 minutos por sesión, para dar imagen de control y así recordarles cada día de nuevo las normas de higiene, de indumentaria, pasar revista, jugar al teléfono para animar, motivar, echar un par de carreras y vol- verse a sentar, comentar cómo se sienten, y a continuación ir en fila a lavarse cuando ni siquiera han sudado. ¿De verdad es ésta la Educación Física que queremos? ¿Mientras no haya habido ningún incidente durante la sesión, debemos darnos por sa- tisfechos? Junto con otros aspectos, la Educación Física solía contener aproximadamente un 80% de movilidad amplia: calenta- mientos, carreras, juegos, saltos, lanzamientos, recepciones, golpeos, deportes, competición, sí, sin tapujos, aprender a perder y a ganar, a respetar al contrario y a esforzarse. En definitiva, sudar. Después, por descontado, ir a lavarse bien. Era recomendable, por consiguiente, evitar que la explicación de la sesión excediera de los 5 o 6 minutos. ¿Qué nos ha pasado? En nuestro modelo didáctico, recalcitrantemente academicista, se tiende a valorar demasiado el man- tenimiento del control, el orden y el silencio del grupo, y a conseguir que los alumnos permanezcan varias horas quietos y callados dentro del aula, sin- tiéndolo como un triunfo profesional, lo cual choca con la naturaleza de una asignatura basada en el mo- vimiento y la participación abierta de los niños. De ahí que la profesora de Educación Física sea la gran esperada del día, la que entra en la clase para llevarse a los alumnos nada más y nada menos que a jugar, por lo que desde dentro mismo del claustro se pueden desprender ciertas críticas, a ve- ces hirientes, hacia su funcionamiento, ya que en vez de ir en fila y serios, los niños van en rebaño y contentos, según revelan algunas profesoras de Educación Física. Tampoco las especia- listas de Música y Plástica se han librado de algún puntazo. Así pues, estas áreas de expresión, que gustan tanto a los ni- ños, muy minimizadas en el currículum, son piezas que difí- cilmente encajan en este modelo escolar demasiado centrado en el libro de texto y la libreta. Lo primero que aprendí en mi preparación para las oposiciones por Educación Física es su definición: La Educación Física es la formación del ser a través del cuerpo en movimiento. Lo que no debe ser la Educación Física escolar Vicente Octavio Ferrís Castell, ANPE Valencia. Estas áreas de expresión, que gustan tanto a los niños son piezas que difícilmente encajan en este modelo escolar demasiado centrado en el libro de texto y la libreta
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