Revista ANPE Nacional nº 607

La educación es una herramienta de nivelación social genera- dora de igualdad de oportunidades y de desarrollo integral del ser humano. En el proceso de enseñanza-aprendizaje se dan muchos ele- mentos que lo favorecen. Uno de ellos son las expectativas. Las expectativas que tiene una persona hacia otra podríamos decir que son una forma de afecto y por ello son una emoción. Así, en el proceso educativo se da una trasmisión de contenidos y también, a través de las expectativas, se da una forma de afecto. Pero también serían una forma de afecto y por tanto “una emo- ción” las expectativas y “mirada” que tendría la sociedad y los micro grupos sociales hacia el profesor. Es por ello que hemos querido abordar la importancia del re- conocimiento y labor que realizan los profesores por parte de la sociedad a través de las emociones que se generan desde los micro grupos sociales hacia los profesores y la repercusión psi- cológica que tienen en ellos. En el cerebro, razón y emoción funcionan a la vez, en cada comportamiento hay una emoción. También es cierto que nuestras emociones son entrenables, podemos enseñar y entre- nar serenidad, autocontrol, alegría. También sabemos que las emociones se contagian como un potente virus y así es como se produce el contagio del grupo social (difama que algo queda). Tener unas expectativas por parte de la sociedad hacia los pro- fesores, es tener un tipo de emoción y también un tipo de “mi- rada”. Por ello queremos destacar la gran importancia que tiene para los profesores esa “mirada social” positiva, una mirada amable hacia el profesor. Los humanos aprendemos por imitación, así los hijos se com- portarán de una forma similar a sus padres en las emociones con mucha probabilidad. Los padres deberían ser los entrena- dores emocionales de los hijos y también de ellos mismos. Si nuestras expectativas y “mirada” como sociedad hacia nuestros docentes no son lo suficientemente positivas ni reconocedoras de la gran profesionalidad que tienen, si lejos de esto, la sociedad difama o genera falsas acusaciones sobre ellos, la emoción que se generará en estos es inevitablemente negativa, dejándoles fuera de un rendimiento óptimo para el desarrollo de la labor docente. Su cerebro quedará afectado en las emociones negativas, esto lo explica la neurociencia. Somos seres eléctricos y químicos y toda conducta del otro nos genera una emoción. Cuando un ser hu- mano tiene una emoción negativa es percibida por su cuerpo, que le envía señales de alerta sobre que algo no está bien. Esto es debido a que nuestro cuerpo nos debe avisar sobre aquellos estímulos que podrían debilitar nuestra “supervivencia”, es una cuestión biológica muy primitiva. Por ello, tanto Damasio como LeDoux comparten la teoría de que el proceso emocional se desencadena cuando aparece un estímulo pertinente. Ambos proponen que la detección del es- tímulo no supone una visión realista: hay una cosa delimitada afuera que impacta adentro. La aparición del estímulo supone una detección/delimitación del mismo, una percepción. Esta percepción inicial, aunque no es consciente no quiere decir que no sea cognitiva. Supone atención, reconocimiento, valo- ración y, finalmente, selección del entorno. Aunque ambos au- tores asumen que existen estímulos a los que de forma innata prestamos atención, reconocemos, valoramos y seleccionamos (los que detonan emociones, según Damasio, y circuitos de so- brevivencia, según Le Doux), también admiten que una gran cantidad (y se podría decir que casi la totalidad) de los “estí- mulos” emocionales son aprendidos. Este aprendizaje y detec- ción de estímulos se convierte en parte de la memoria que no es consciente. Por todo lo expuesto anteriormente, debemos resaltar y dar a conocer a la sociedad la importancia de su comportamiento hacia los profesores, en su formato de grupos o micro grupos sociales. Debemos ser conscientes de aquellos líderes negativos que existen en los grupos de padres y madres donde se produce una absoluta inconsciencia de la importancia del bienestar psi- cológico de los profesores para que puedan rendir y desarrollar la labor docente adecuadamente. Si un profesor se siente tran- quilo, relajado y contento en sus emociones dentro de su mundo laboral, podrá ayudar a otros, niños y padres. Si queremos tener unos profesores que puedan desarrollar su profesión óptimamente, deberemos cuidar su situación emo- cional y para ello será fundamental el comportamiento social que tengamos hacia ellos desde cualquier grupo social o insti- tución o medio de comunicación. El Rincón del Defensor del Profesor Enero-febrero 2020 25 Neurosociología de las emociones y profesores Las últimas investigaciones en neurosociología ponen de manifiesto la gran importancia que tienen las conductas de las personas sobre las emociones de las personas que las reciben. Laura Sequera Molina, Coordinadora del servicio del Defensor del Profesor

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